Fisioterapia ginecológica
En Clínica Varoa ofrecemos un enfoque especializado y altamente cualificado en fisioterapia ginecológica, orientado a mejorar la salud íntima y el bienestar integral de la mujer en todas las etapas de su vida. Nuestros fisioterapeutas están certificados en Osteopatía por la Escuela de Osteopatía de Madrid (formación de 5 años), lo que garantiza un tratamiento preciso, profesional y adaptado a cada caso.
Este tipo de fisioterapia está especialmente indicado para el abordaje de disfunciones del suelo pélvico, dolores pélvicos crónicos, incontinencia urinaria, recuperación postparto, dispareunia (dolor en las relaciones sexuales), prolapsos o preparación al parto, entre otros.
¿Para qué sirve la fisioterapia ginecológica?
Durante el embarazo
Los cambios fisiológicos que se dan en la mujer durante la gestación pueden producir molestias relacionadas con la postura como ciáticas, lumbago, neuralgias… Gracias a las técnicas de osteopatía podemos aliviar los síntomas y ayudarte a prevenirlos con asesoramiento o con nuestras clases de Pilates máquinas para embarazadas.
Preparación al parto
Durante el embarazo se pueden hacer una serie de ejercicios y tratamientos destinados a prevenir los problemas derivados del parto en el suelo pélvico y tratar de que el postparto sea lo mejor posible, masajes perineales, hipopresivos, ejercicios de Kegel…
Rehabilitación al parto
El proceso de rehabilitación variará según el parto, pero siempre debe realizarse una valoración del suelo pélvico.
Fisioterapia en la recuperación postparto
Tras el parto, el cuerpo necesita un proceso de reeducación y recuperación. La fisioterapia ginecológica es clave para ayudarte a recuperar el equilibrio muscular, el control del suelo pélvico y la estabilidad de la zona lumbopélvica. Esta fase requiere una valoración específica por parte de un fisioterapeuta especializado para tratar síntomas comunes y prevenir complicaciones a largo plazo.
¿Qué síntomas tratamos habitualmente?
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Incontinencia urinaria
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Urgencias miccionales
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Dolor en las relaciones sexuales (dispareunia)
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Tensión o rigidez en cicatrices (cesárea o episiotomía)
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Prolapsos o caídas viscerales
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Estreñimiento
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Hinchazón y gases abdominales
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Debilidad muscular en abdomen y suelo pélvico
Además de los síntomas, es fundamental valorar:
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La presencia y estado de las cicatrices (abdominales o perineales)
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La tonicidad muscular abdomino-perineal
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El sostén de los órganos pélvicos
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La estabilidad lumbopélvica a nivel del sacro, coxis y sínfisis púbica
Este abordaje personalizado permite diseñar un plan de tratamiento que no solo trata los síntomas, sino que mejora la calidad de vida y previene disfunciones futuras.
